viernes, 5 de marzo de 2010

Cuida tus pies para el día de la boda




Pisa fuerte y luce unos pies bellos y cuidados. Sólo tienes que mimarlos unos minutos cada día. Los pies soportan nuestro peso, nos llevan y traen, y reflejan en la planta, como en un mapa, cada parte de nuestro cuerpo. Los pies son así de importantes, pero a veces los olvidamos. ¡Mímalos antes de caminar hacia el altar!


Novia brillante

Cada pie tiene nada menos que 26 huesos, 33 articulaciones, 19 músculos y más de un centenar de tendones. Toda esa complejidad hace posible gran cantidad de movimientos cuando los dejamos moverse libremente. Los tacones de vértigo y los zapatos demasiado estrechos provocan la aparición de juanetes, deforman los huesos de los pies y pueden producir desviación de columna.

Pies impecables

Para mimar tus pies empieza por devolverles la suavidad y la belleza con una sesión de pedicura un par de días antes de tu boda en algún centro especializado o simplemente en casa.

El primer paso es sumergir los pies durante unos minutos en agua templada con unas gotas de aceites esenciales, un chorrito de leche, un puñado de sales refrescantes, el zumo de medio limón y una cucharadita de bicarbonato. Añadir imagen



Pedicura paso a paso Eliminar totalmente el esmalte anterior lleva su tiempo, especialmente en los colores oscuros. Usa discos de algodón (se deshilachan menos) y antes de frotarlo de un lado a otro, deja reposar el algodón sobre la uña unos segundos para deshacer bien el esmalte. El pediluvio –baño de pies- tiene dos fines. Por un lado, al añadir aceites, activos antiolor o geles, se limpian y desodorizan los pies. Además, el agua suaviza y ayuda a eliminar las durezas. No conviene sobrepasar los diez minutos o la piel se reblandece demasiado, haciéndose más susceptible a infecciones. Peeling. Con la piel más suave, resulta fácil eliminar las áreas más gruesas y endurecidas con una lima de pies, aunque también se pueden mejorar mediante una exfoliación durante el baño de pies. Después, nada como aplicar una crema de pies, insistiendo en las zonas generalmente más rugosas pero sin tocar las uñas.



Este baño suaviza la piel y la prepara para eliminar las durezas. Utiliza para ello una lima de pies y presta especial atención a los talones.

Es el momento de las uñas. Límalas pero no muy cortas y, sobre todo, no cortes demasiado los bordes de las uñas. Eso puede producir heridas que corren peligro de infectarse o, aún más grave, hacer que se forme una uña encarnada, que penetra en la carne y produce inflamación y dolor.

Ten también cuidado con las cutículas. Lo mejor es empujarlas con un bastoncito. Cuando se cortan se pueden producir pequeñas heridas que se infectan con facilidad.

Hidratación y masaje

Ahora aplica un exfoliante en los pies, retíralo bien con una toalla húmeda y dales después un suave masaje con una crema muy hidratante. Si quieres puedes continuar el masaje hasta la rodilla, lo que mejora la circulación. Y para resultados óptimos envuelve pies y piernas con medias o toallas de algodón durante un rato.

Masajear los pies con una crema hidratante cada noche y ponerse luego unas medias de algodón hasta el día siguiente ayuda a que la crema penetre mucho más en la piel. Si además añadimos unas gotas de aceite para niños el resultado es aún mejor.

Cuando aplicamos la crema es un buen momento para masajear pies y piernas, siempre con movimientos ascendentes. Los masajes activan la circulación y descansan los pies, como también ponerlos un rato en alto.
fuente: Univisión
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